La oportunidad de vivir una experiencia no necesita preparación ni la justifica: llega sin anunciarse y se desvanece si no se aprovecha a tiempo; se volatiliza; también, poco después de habérsela vivido. Esa oportunidad debe ser tomada al vuelo; no hay otro momento para hacerlo que el presente fugaz. En este sentido, ningún instante se diferencia de otro; cada momento es bueno para el disfrute.
No hay comentarios:
Publicar un comentario